¿Cómo acabar para siempre con la inteligencia emocional de tu hijo?

Y digo acabar porque estoy convencido de que los niños nacen con un estupendo nivel de inteligencia emocional innato. Somos los adultos quienes les ayudamos a desarrollarlo o les convertimos en analfabetos emocionales. Con este post arranco una serie sobre desarrollo de la inteligencia emocional en los niños. Y respondiendo directamente a la pregunta del titulo, Maurice J. Elias describe el proceso en su libro Educar con inteligencia emocional (Plaza & Janés):
1. Dígale exactamente lo que piensa en todas las ocasiones.
2. Evalúe sus ideas y afirmaciones tan pronto como las expongan. Etiquételas como “buenas” o “malas”.
3. Cada vez que disponga de la oportunidad, ofrézcales los sabios consejos de su propia niñez (“Cuando yo tenía tu edad…”)
4. Elimine cualquier posibilidad de decepción evitando que los niños sigan un camino que usted cree que no es el correcto. Emplee frases del tipo: “Es imposible que eso funcione”, A nadie en su sano juicio se le ocurriría algo así…”
5. Muestre seriedad en todo momento. Los deberes, las tareas domesticas, los deportes… son responsabilidades que deben abordarse de manera solemne decorosa y estoica.
6. Mejor ahorrarse palabras que desperdiciarlas. No hay necesidad de repetirse. Las explicaciones deberían darse una sola vez. Los niños saben escuchar atentamente la primera vez y, además, sabe qué quieren decir los adultos-
7. “Haz lo que yo diga, no lo que yo haga.”
8. Haga que sus hijos le consideren perfecto o perfecta. Nunca les demuestre que no entiende algo o que se ha equivocado.
Seguramente el resultado no será fatal para el pequeño. Pero seguro que se las vera y deseará para remontar el trabajo de un padre conciensudo.
¿Se te ocurren más “buenos” consejos como estos?

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