
Ocurrió en Cánada y el autor del experimento es un critico de cine llamado David Gilmour. Grosso modo, lo hechos son los siguientes: Jesse, adolescente de 16 años aburrido de los estudios y con problemas de drogodependencia está a punto de hundirse. El angustiado padre decide entonces acordar con su retoño que este deje de ir al instituto, a cambio de ver juntos tres películas cada semana. El crítico, en aquel entonces en paro, y su hijo comienzan a repasar juntos por una parte Los cuatrocientos golpes, El padrino II, Lolita, Desayuno con diamantes… Es decir, las obras maestras de cine. Pero, por otro lado, también dedican tiempo a algunas de las grandes vergüenzas del género: Showgirls, «una de las peores películas jamás filmadas», o Pretty woman: «No quería convertir a mi hijo en un esnob, sino transmitirle mi creencia de que para ser un gran amante del cine debes ser capaz de disfrutar con una película espantosa».
De una o de otra manera todos hemos sido educados y desarrollado nuestra inteligencia y personalidad en las salas de cine. Las lecciones de la sala oscura nos han enseñado técnicas de seducción, normas de conducta, formas de ser elegante o irónico… Pero lo nunca visto es que alguien llevará a cabo la educación entera de un adolescente con base en películas. Aunque Gilmour no duda en aclarar que «Lo importante fue la convivencia, las horas que mi hijo y yo permanecimos conversando en el porche de casa. Las películas fueron una mera excusa. »
Jesse “termino” los estudios con su padre y se las arreglo para ir a la universidad (donde también termino aburriéndose). Ha escrito un guión para una película y actualmente realiza estudios de actuación. (Fuente: El Periódico de Catalunya)

Un par de películas que aportan demasiado a este diálogo es “Alpha Dog”,
“Martín Hache”, y “Blow”… no se puede dejar de verlas si se quiere tener un debate serio y profundo acerca del tipo de sociedad que estamos creando y el rol que el cine puede tener en la educación.
Saludos
Excelente Blog, Felicidades!!. Y muy acertado artículo del critico de cine. Es una realidad que existimos personas que terminamos educandonos viendo peliculas. Conozco casos muy cercanos.
Saludos
Excelente blog. Es verdad que el ser padre es algo que se aprende día a día y que la convivencia con los hijos es un factor fundamental en la eduacación de los mismos. Me parece que es bueno aclararles desde pequeños que a este mundo se vino a tratar de disfrutar y de ser felices y que esa felicidad no se encuentra en las drogasy acercarlos a aquellas cosas de las que podemos aprender.