El exceso de información reduce tu coeficiente de inteligencia
Estás frente al ordenador trabajando en tu proyecto. Mientras lo haces, no dejas de controlar la pequeña ventana que indica movimiento en la bandeja de entrada del correo electrónico. Abres Google para comprobar una dato del que no estás seguro. Antes de continuar echas un vistazo a Reader, tendrías que hacer un post en tu blog. En ese momento suena el teléfono, lo coges, es un vendedor, te deshaces de él y enseguida lees un SMS que ha entrado, lo respondes. Subes un tweet rápido “Estoy intentando avanzar en mi proyecto de neuromarqueting”. Vuelves al trabajo. Antes miras cuanto le queda al último episodio de True Blood que estás bajando. ¿Por dónde ibas?
Algunos estudios recientes realizados en la Universidad de Londres demuestran que una situación como la descrita llega a reducir el coeficiente intelectual hasta en 10 puntos. Piensa tan sólo que un buen porro puede afectarte en 4 puntos. Es decir, el efecto del exceso de comunicación es semejante al de no dormir durante una noche. Este impulso que nos obliga a estar continuamente comunicados está tipificado ya como una nueva enfermedad social a la que se conoce como ‘infomania’. El efecto evidente del exceso de comunicación, es que lejos de incrementar la productividad la reduce. Todo esto nos lo cuenta John Naish, en su recientemente publicado libro ¡Basta! Cómo dejar de desear siempre más (Temas de Hoy). Ante este panorama cobran sentido pequeñas aplicaciones como Think, que consiguen aplacar el constante flojo de información desde la pantalla.

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